SOBRE MÍ

            Tuve la suerte de nacer en una familia intelectual, que vive y respira según dos divisas:

El arte tiene valor, porque nos saca de aquí (Fernando Pessoa)

                  Quien se pierde en su pasión, pierde menos que el que pierde la pasión (Soren Kierkegaard)

            Soy Teresa Merino Guereñu. ¿Quieres saber un poco más sobre mí? Asómate y te cuento.

Tengo una preciosa hija que se llama Venezia, una biblioteca sin fondo y una pequeña gran familia de instrumentos. Más un libro de poesía publicado, El corazón del centinela (Editorial El Gallo de Oro), muchos manuscritos que esperan salir a la luz y la vocación insaciable de seguir escribiendo.

            Soy música, escritora, economista… O, por resumirlo de alguna manera, una rastreadora de Belleza, allá donde se encuentre. Me gusta peregrinar para contemplar tal o cual cuadro, tal o cual edificio, y extasiarme durante un tiempo que se antoja eterno. En la penumbra devocional de las salas de concierto me reencuentro con las voces de aquéllos que supieron descifrar el lenguaje del corazón y siguen vivos por ello.

            No me arrepiento de nada de lo que he leído. La vida es demasiado corta para perderla leyendo malos o pseudo buenos libros, no pierdo nunca mi tiempo entre las páginas del último escritor de moda (¡y qué rápido cambia esa moda, olvidando a sus aclamados por el camino!). Aun así, cuántos tesoros se me quedarán sin degustar…

            Desarrollo parte de mi actividad profesional como profesora de guitarra clásica e intérprete de música antigua (con preferencia por la tiorba y la guitarra barroca). Pero, a diferencia de muchos otros músicos, también soy “melómana” ¡Cuántos de mis colegas conocen sólo su repertorio, con absoluto e ignorante desinterés por todo el resto! Soy, en ese sentido, un poco una “infiltrada”.

            La música, toda la música, me ha acompañado desde siempre. Desde esa primera imagen de mí misma, sentada en el sofá de casa con las piernas que no me llegaban ni siquiera para tenerlas dobladas, escuchando la Sinfonía Júpiter de Mozart, hasta hoy, hasta ahora mismo.

            Quedan en mi memoria, indelebles, tantos otros recuerdos y los que vendrán, como aquella gélida noche londinense de un diciembre ya lejano, haciendo cola para escuchar al día siguiente una milagrosa Traviata bajo la dirección de Georg Solti; una inolvidable integral de los cuartetos de Beethoven a cargo del Cuarteto Lindsay; otra integral, con Christian Zacarias al piano, de las Sonatas de Schubert; o uno de esos conciertos de Paul O’Dette de los que te cambian la vida, recreando las obras para laúd de Bach…

            La pasión es la que me empuja a comunicar, a transmitir todo aquello que amo. Esta web nace con la convicción y el deseo de compartir todo lo que sé sobre música, todo lo que me ha hecho sin duda mejor. ¿Te vienes conmigo?

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