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Las últimas óperas de Mozart: entre la corte y el pueblo
Cuando el genio escribió simultáneamente para emperadores y para el pueblo de Viena
>>>Serie: El otoño de Mozart – Post 1 de 4 (más la Introducción)
Entre julio y septiembre de 1791, Mozart realizó una hazaña compositiva extraordinaria: completó dos óperas monumentales de estilos completamente opuestos en apenas dos meses. La Clemencia de Tito (o La Clemenza di Tito, en el original), una ópera seria para la coronación de un emperador, y La Flauta Mágica (o Die Zauberflöte), un Singspiel popular para el público vienés. Estas dos obras representan la síntesis perfecta de todo lo que Mozart había aprendido sobre el teatro musical, y al mismo tiempo, marcan su testamento operístico. ¿Cómo es posible crear dos mundos tan distintos de forma simultánea? ¿Qué nos dicen estas óperas sobre la versatilidad mozartiana y sobre el estado de la ópera en 1791?
Vamos a averiguarlo en este post: ¡sigue leyendo!
El verano de 1791: dos encargos, dos mundos
El contexto vital: presión y creatividad
El verano de 1791 encontró a Mozart en una situación vital compleja. Su salud comenzaba a deteriorarse con síntomas que entonces no comprendía del todo: fatiga, dolores articulares, períodos de fiebre. Su situación económica seguía siendo precaria a pesar de los encargos. Constanze, su esposa, estaba en Baden, un balneario cercano a Viena, tratando sus propios problemas de salud. Mozart viajaba regularmente para visitarla, componiendo durante esos desplazamientos.
Sin embargo, lejos de rendirse ante las dificultades, Mozart enfrentó el verano con una energía creativa extraordinaria. Tenía dos encargos operísticos que cumplir, con fechas de estreno inamovibles y muy cercanas. Cualquier otro compositor habría considerado imposible completar dos óperas en tan poco tiempo. Pero Mozart vio en esto una oportunidad más que un obstáculo. Por suerte para nosotros…
Dos encargos muy diferentes
Los dos encargos no podían ser más distintos. Por un lado, una ópera seria en italiano para celebrar la coronación de Leopoldo II como rey de Bohemia en Praga, un evento de estado que requería solemnidad y grandeza. Por otro, un Singspiel alemán para el teatro popular de Emanuel Schikaneder en Viena, destinado al entretenimiento de un público amplio.
Mozart trabajó en ambas obras simultáneamente durante el verano. Según testimonios de la época, tenía partituras de ambas óperas abiertas sobre su escritorio, pasando de una a otra según su estado de ánimo y las necesidades del momento. Esta capacidad de habitar mundos musicales tan distintos, de forma simultánea, es una más de las asombrosas pruebas de su genio.
La Clemencia de Tito K.621: renovar la ópera seria
El encargo imperial
En abril o mayo de 1791, Mozart recibió el encargo de componer una ópera para las celebraciones de la coronación de Leopoldo II como rey de Bohemia, que tendría lugar en Praga el 6 de septiembre. El encargo provenía de los Estados de Bohemia, y el libreto elegido fue La clemenza di Tito de Pietro Metastasio, el poeta áulico más importante del siglo XVIII.
Este texto, escrito originalmente en 1734 para Antonio Caldara, había sido musicado por más de 40 compositores diferentes. Para 1791, la ópera seria metastasiana estaba considerada por muchos como un género agotado, excesivamente formal y artificial. Mozart, que había revolucionado la ópera buffa con Las bodas de Fígaro y Don Giovanni, debía enfrentarse ahora al desafío de revitalizar un género moribundo.
El plazo era brevísimo. Mozart no comenzó realmente a trabajar en la partitura hasta julio, lo que significaba apenas dos meses para completar una ópera de dos actos. Para acelerar el proceso, su alumno Franz Xaver Süssmayr (el mismo que luego completaría el Réquiem) compuso los recitativos seccos bajo la supervisión de Mozart.
El libreto: Metastasio revisitado
El poeta de la corte Caterino Mazzolà revisó y adaptó el libreto de Metastasio para Mozart, reduciendo los largos monólogos, añadiendo más conjuntos vocales y creando situaciones más dinámicas desde el punto de vista teatral. Este libreto adaptado resultó ser mucho más flexible y dramático que el texto original de Metastasio.
La trama: una intriga romana
La ópera se desarrolla en Roma, durante el reinado del emperador Tito (79-81 d.C.). Vitellia, hija del emperador depuesto Vitelio, está resentida porque Tito no la ha elegido como esposa. Manipula a Sesto, que está perdidamente enamorado de ella, para que participe en un complot para asesinar al emperador. Cuando Tito finalmente decide casarse con Vitellia, ella intenta detener el complot, pero es demasiado tarde. Sesto, lleno de remordimientos, se entrega. En lugar de castigarlo, Tito lo perdona, demostrando que la clemencia es la mayor virtud de un gobernante.
Estructura y números musicales
La ópera consta de dos actos con 26 números musicales:
Acto I:
- Obertura
- 11 números (arias, dúos, tríos, coros y finales)
Acto II:
- 15 números (incluyendo arias extensas, conjuntos y el gran final)
A diferencia de las óperas serias tradicionales que se basaban principalmente en la alternancia de recitativo-aria, Mozart introduce numerosos conjuntos vocales (dúos, tríos, cuartetos) que dinamizan la acción y permiten la interacción simultánea de varios personajes.
Análisis musical: humanizando el dramma per musica
Mozart conservó la estructura básica de la ópera seria pero la transformó desde dentro, humanizando a los personajes y añadiendo profundidad psicológica.
Los recitativos acompañados:
Uno de los grandes aciertos de Mozart fue el uso extensivo de recitativos acompañados (accompagnati) en lugar de los simples recitativos secos con clave. En los momentos de mayor intensidad dramática, la orquesta acompaña al cantante, permitiendo una expresión musical mucho más rica y variada. El recitativo de Sesto en el Acto II, cuando debe decidir si traiciona a Tito, es un ejemplo magistral de cómo Mozart usa la orquesta para expresar el tormento interior del personaje.
Caracterización musical de los personajes:
- Tito (tenor): Nobleza, magnanimidad. Sus arias tienen una simplicidad casi clásica que refleja su rectitud moral.
- Vitellia (soprano): Ambición, pasión, eventual arrepentimiento. Su música es la más virtuosa y compleja, reflejando su naturaleza conflictiva.
- Sesto (soprano/mezzosoprano castrato, hoy mezzosoprano): Conflicto entre amor y deber. Su música expresa constantemente esta división interior.
- Annio (soprano/mezzosoprano castrato): Lealtad, amistad. Música más directa y sincera.
- Servilia (soprano): Bondad, renuncia. Sus intervenciones son breves, pero de gran belleza melódica.
- Publio (bajo): Autoridad, justicia. Representa la voz de la ley romana.
Momentos musicales destacados:
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“Parto, parto” (Acto I, nº9) – Aria de Sesto:
Esta es una de las arias más extraordinarias de toda la ópera. Sesto, manipulado por Vitellia, ha aceptado participar en el complot contra Tito. El aria expresa su tormento interior: debe partir a cometer un crimen horrible contra alguien que ama como un padre, solo para complacer a la mujer que ama.
Mozart acompaña esta aria con un clarinete di bassetto o corno di basseto obbligato (basset horn, una especie de clarinete alto, el instrumento favorito de su amigo Anton Stadler, para quien también escribiría el Concierto para clarinete). El diálogo entre la voz y el clarinete crea una atmósfera de melancolía sublime. Las figuraciones del clarinete, que descienden como lágrimas, contrastan con la línea vocal que intenta mantener la compostura.
La estructura del aria es un rondó (ABACA), donde cada retorno del tema principal (A) está teñido por lo que ha ocurrido en los episodios contrastantes. Es una música de una belleza desgarradora que prefigura el Romanticismo.
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“Non più di fiori” (Acto II, nº 23) – Aria de Vitellia:
Cuando Vitellia finalmente comprende la magnitud de lo que ha hecho y que Sesto va a ser ejecutado por su culpa, canta esta aria de arrepentimiento. Es una de las arias más virtuosas que Mozart escribió, con extensas ornamentaciones que no son mero exhibicionismo sino expresión de la agitación interior del personaje.
El aria está acompañada por un clarinete o corno di bassetto (basset horn, una especie de clarinete alto) que añade un color tímbrico oscuro y melancólico. La introducción instrumental ya establece una atmósfera de desolación. Vitellia rechaza las coronas de flores nupciales (“Non più di fiori”) porque sabe que no merece la felicidad que estaba a punto de alcanzar.
Las coloraturas vertiginosas representan su desesperación, su mente en caos. Cuando finalmente toma la decisión de confesar su culpa, la música se simplifica, como si hubiera encontrado paz en la resolución de decir la verdad.
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El trío “Vengo… aspettate” (Acto I, nº 4):
Este trío entre Vitellia, Annio y Publio es un ejemplo perfecto de cómo Mozart maneja el contrapunto vocal para expresar las diferentes emociones de cada personaje simultáneamente. Cada uno tiene su propia línea melódica, su propio texto, sus propias preocupaciones, pero todo se integra en un tejido musical perfectamente equilibrado.
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El coro final “Eterni Dei”:
El coro que cierra la ópera celebra la clemencia de Tito y los ideales de justicia y misericordia. Tiene una solemnidad casi religiosa, con una escritura coral que recuerda a los coros de Händel, pero con la armonía característica de Mozart. Es un himno a los ideales de la Ilustración: un gobernante que elige la razón y la compasión sobre la venganza.
El estreno en Praga: una recepción tibia
Mozart viajó a Praga a finales de agosto para preparar el estreno. Según los testimonios, compuso algunos de los recitativos durante el viaje en carruaje, una hazaña de concentración y maestría técnica difícil de imaginar. (¡Ja! Y de ésas tuvo muchas, durante toda su vida…)
El estreno tuvo lugar el 6 de septiembre de 1791 en el Teatro Nacional de Praga (ahora Teatro de los Estados) ante la familia imperial y la nobleza bohemia. La recepción inicial fue decepcionante. La emperatriz María Luisa, esposa de Leopoldo II, supuestamente calificó la obra despectivamente como “porcheria tedesca” (porquería alemana), aunque este comentario puede ser apócrifo.
Sin embargo, las representaciones siguientes fueron recibidas con creciente entusiasmo por el público de Praga, que siempre había sido favorable a Mozart. La ópera se representó numerosas veces en los meses siguientes y pronto se reconoció como una obra maestra.
¿Por qué la recepción inicial fue tibia?
Varios factores contribuyeron:
- La audiencia del estreno esperaba una ópera seria tradicional y Mozart había dado algo diferente
- La profundidad psicológica de los personajes era inusual para el género
- Quizás la ejecución no fue óptima con tan poco tiempo de ensayo
- El público aristocrático podía estar cansado después de los largos festejos de la coronación
La Flauta Mágica K.620: el canto del cisne operístico
El proyecto con Schikaneder
Emanuel Schikaneder era un hombre polifacético: actor, cantante, empresario teatral, libretista y amigo de Mozart desde los días de Salzburgo. En marzo de 1791 le propuso a Mozart colaborar en una ópera alemana para su teatro, el Theater auf der Wieden, ubicado en los suburbios de Viena.
Schikaneder había tenido éxito con obras de “máquinas”, es decir, espectáculos con efectos especiales, transformaciones mágicas y elementos fantásticos que encantaban al público popular (sí, sí, en el Barroco ya había de todo esto 😉). La Flauta Mágica sería una obra de este tipo, pero elevada a la categoría de arte por la música de Mozart.
Mozart aceptó el proyecto con entusiasmo. Siempre había deseado crear una gran ópera alemana que pudiera rivalizar con las producciones italianas que dominaban los escenarios europeos. Esta sería su oportunidad.
Schikaneder instaló una pequeña caseta de madera en el jardín del teatro donde Mozart podía trabajar tranquilo, lejos del ruido y las distracciones. Allí compuso gran parte de la obra durante el verano, mientras Constanze estaba en Baden.
El libreto: simbolismo y filosofía
El libreto de Schikaneder (probablemente con aportaciones de Mozart y otros colaboradores) es mucho más complejo de lo que parece a primera vista. Opera en varios niveles simultáneamente:
A nivel superficial: Un cuento de hadas con dragones, pájaros parlantes, princesas y pruebas mágicas.
Pero también a nivel simbólico: Una alegoría masónica sobre la iniciación y la búsqueda de la sabiduría.
Y, por supuesto, a nivel filosófico: Un tratado sobre los ideales de la Ilustración.
La trama (simplificada):
El príncipe Tamino es rescatado de un dragón por tres damas al servicio de la Reina de la Noche. Enamorado de un retrato de Pamina, hija de la Reina, acepta rescatarla de Sarastro, a quien la Reina presenta como un malvado secuestrador. Tamino recibe una flauta mágica, y el alegre pajarero Papageno unas campanillas mágicas.
Sin embargo, Tamino descubre que Sarastro no es malvado sino sabio, líder de una hermandad dedicada a la sabiduría y la virtud. La Reina de la Noche es quien representa las fuerzas de la oscuridad y la venganza. Tamino y Pamina deben pasar una serie de pruebas iniciáticas para ser dignos de la sabiduría. Al final, el amor, la razón y la constancia triunfan sobre las fuerzas de la venganza y la oscuridad.
El simbolismo masónico:
Tanto Mozart como Schikaneder eran masones. La ópera está impregnada de simbolismo de la masonería:
- El número tres (tres damas, tres geniecillos, tres puertas, tres acordes de la obertura)
- Las pruebas iniciáticas (fuego y agua)
- La lucha entre luz y oscuridad
- La búsqueda de la sabiduría
- La fraternidad universal
- El silencio como virtud
En un momento histórico en que la masonería estaba siendo perseguida en muchos países europeos (incluida Austria, donde el emperador comenzaba a restringirla), Mozart y Schikaneder crearon una ópera que era, en esencia, un manifiesto de los ideales masónicos e ilustrados.
Estructura dramática y musical
La ópera consta de dos actos con 22 números musicales más diálogos hablados (característicos del Singspiel):
Acto I:
- Obertura
- 8 escenas con diálogos y 8 números musicales
- Finale del acto
Acto II:
- 12 escenas con diálogos y 12 números musicales (incluyendo el finale)
La estructura permite gran variedad de situaciones: desde lo cómico (escenas de Papageno) hasta lo sublime (himnos de Sarastro), desde el virtuosismo extremo (arias de la Reina de la Noche) hasta la simplicidad conmovedora (el aria de Pamina).
Análisis musical: la síntesis mozartiana
La Flauta Mágica es una síntesis de todas las tradiciones operísticas que Mozart conocía:
- La ópera seria italiana (arias de la Reina de la Noche)
- La ópera buffa (escenas de Papageno)
- El Singspiel alemán (estructura con diálogos hablados)
- La música religiosa (coros de los sacerdotes)
- La música popular alemana (canciones de Papageno)
La obertura:
La obertura en Mi bemol mayor comienza con tres acordes solemnes (el número tres masónico) en tempo Adagio. Estos acordes volverán a aparecer en momentos clave de la ópera. Luego sigue un Allegro en forma sonata que combina la energía rítmica con una contrapuntal elaboración temática. Es una obertura que no solo introduce la ópera sino que encapsula sus temas fundamentales: solemnidad y alegría, complejidad y claridad.
Momentos musicales destacados:
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“Der Hölle Rache kocht in meinem Herzen” (Acto II, nº 14) – Aria de la Reina de la Noche:
Esta es quizás el aria más famosa de la ópera, y una de las más difíciles jamás escritas para soprano. La Reina de la Noche, furiosa porque su hija Pamina se ha unido a Tamino del lado de Sarastro, exige que Pamina asesine a Sarastro o sea repudiada para siempre.
El aria está en Re menor, una tonalidad que Mozart asociaba con la furia y la oscuridad. Alcanza un Fa sobreagudo (F6), una nota extremadamente difícil que requiere una técnica vocal prodigiosa. Las coloraturas vertiginosas, los saltos de más de dos octavas, los pasajes de staccato en el registro agudo, todo ello crea la imagen musical de una furia sobrehumana, casi diabólica.
No es virtuosismo gratuito: Mozart está caracterizando musicalmente a un personaje que representa las fuerzas irracionales de la venganza y la oscuridad. La música es brillante pero también aterradora, hermosa pero también amenazante.
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“O Isis und Osiris” (Acto II, nº 10) – Coro de los sacerdotes:
En completo contraste con la histeria brillante de la Reina de la Noche, el coro de los sacerdotes de Sarastro tiene una solemnidad casi religiosa. En Fa mayor, con trombones añadidos a la orquesta (instrumentos asociados con lo sagrado), el coro invoca a Isis y Osiris para que den sabiduría y valor a Tamino y Pamina en sus pruebas.
La escritura coral es homofónica (todas las voces cantan el mismo texto al mismo tiempo), creando bloques de sonido de gran poder y dignidad. La armonía es simple pero perfecta, sin cromatismos innecesarios. Es música que expresa verdad absoluta, certeza moral, paz interior.
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“Ach, ich fühl’s” (Acto II, nº 17) – Aria de Pamina:
Este es uno de los momentos más conmovedores de toda la ópera mozartiana. Pamina, creyendo que Tamino ya no la ama (él ha hecho voto de silencio como parte de sus pruebas iniciáticas), canta su dolor con una simplicidad desgarradora.
El aria está en Sol menor, la tonalidad de la melancolía para Mozart. No hay virtuosismo, no hay ornamentación excesiva. Es simplemente una melodía perfecta que expresa el dolor del amor rechazado. La línea vocal asciende y desciende con un fraseo que imita el suspiro y el llanto.
La orquesta, reducida a cuerdas y oboes, acompaña con delicadeza extrema, como si temiera romper algo frágil. Cuando Pamina canta “Fühlst du nicht der Liebe Sehnen?” (¿No sientes el anhelo del amor?), la pregunta queda suspendida en el aire, sin respuesta.
Esta aria demuestra que Mozart podía conmover tanto con la simplicidad como con la complejidad. Es una de esas melodías que, una vez escuchadas, permanecen en el corazón para siempre.
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“Ein Mädchen oder Weibchen” (Acto II, nº 20) – Aria de Papageno:
El pajarero Papageno proporciona el contrapunto cómico y humano a los elevados ideales espirituales de la trama principal. Su aria expresando su deseo de encontrar una esposa tiene la simplicidad de una canción folklórica alemana.
Mozart acompaña el canto con el glockenspiel (carillón), creando un efecto mágico y juguetón. En las primeras representaciones, Mozart mismo tocaba el glockenspiel entre bastidores, y según cuenta en una carta a Constanze, se divertía variando los ritmos para desconcertar cómicamente a Schikaneder (que hizo el papel del Papageno desde el estreno) en escena.
La música de Papageno es importante porque representa lo terrenal, lo inmediato, lo humano en contraste con lo espiritual y lo trascendente. La ópera necesita este equilibrio: no todos pueden o deben ser iniciados en los misterios. Papageno, que falla las pruebas, recibe de todos modos su recompensa terrenal: su Papagena.
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“Pa-Pa-Pa-Pa-Papagena!” (Acto II, nº 21) – Dúo de Papageno y Papagena:
Cuando Papageno finalmente encuentra a su Papagena, cantan juntos un dúo de tartamudeo encantador. Empiezan apenas pronunciando las sílabas “Pa-pa-pa”, luego forman palabras, luego frases completas, mientras la orquesta burbujea de alegría.
Es una música de simplicidad deliberada que expresa pura felicidad sin complicaciones. Mientras Tamino y Pamina han alcanzado la sabiduría espiritual a través de pruebas difíciles, Papageno y Papagena alcanzan la felicidad terrenal a través del amor simple y directo. Ambas son válidas, ambas son celebradas por Mozart.
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“Bewahret euch vor Weibertücken” (Acto II, nº 11) – Dúo de los dos sacerdotes:
Este breve número tiene importancia porque muestra el lado menos simpático de la hermandad de Sarastro: la misoginia. Los dos sacerdotes advierten a Tamino y Papageno que deben cuidarse de “las artimañas de las mujeres”.
Musicalmente es una marcha seria en Do mayor, pero su mensaje resulta incómodo para el público moderno. Es importante recordar que La Mlauta mágica, a pesar de sus ideales ilustrados, es también un producto de su tiempo, con sus propias contradicciones y limitaciones.
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“Bei Männern, welche Liebe fühlen” (Acto I, nº 7) – Dúo de Pamina y Papageno:
Este dúo celebra el amor entre hombres y mujeres como lo más elevado que existe. Es de una belleza simple y directa, con Pamina (soprano) y Papageno (barítono) cantando a veces al unísono, a veces en contrapunto, creando una textura de perfecta armonía.
La melodía tiene la pureza de un coral protestante, reflejando los ideales de sinceridad y verdad que Mozart valoraba. Es interesante que sea Pamina quien inicia el canto, afirmando la igualdad y la dignidad del amor mutuo.
El triunfo en Viena
El estreno de La Flauta Mágica tuvo lugar el 30 de septiembre de 1791 en el Theater auf der Wieden, con Schikaneder en el papel de Papageno. El éxito fue inmediato y extraordinario. El teatro se llenó noche tras noche, y la ópera se representó 83 veces antes de que terminara el año.
Mozart asistió a muchas representaciones, deleitándose con el entusiasmo del público. En cartas a Constanze (que todavía estaba en Baden), describía con alegría cómo la audiencia aplaudía cada aria, cómo los números de Papageno eran especialmente populares, cómo incluso el silencioso Sarastro recibía ovaciones.
El 7 de octubre escribió a Constanze: “Acabo de regresar de la ópera. Estaba tan llena como siempre… Lo que siempre me da la mayor alegría es el silencio de aprobación durante la música.” Este “silencio de aprobación” durante los números más serios mostraba que el público no solo estaba entretenido, sino genuinamente conmovido.
El éxito popular:
A diferencia de La clemencia de Tito, que fue apreciada gradualmente y principalmente por conocedores, La Flauta Mágica fue un éxito inmediato con todos los públicos:
- El pueblo vienés amaba las canciones de Papageno
- Los intelectuales apreciaban el simbolismo filosófico
- Los masones reconocían y celebraban las referencias iniciáticas
- Los amantes de la música admiraban la perfección técnica
La ópera generó merchandising inmediato: impresiones de escenas, figuritas de los personajes, arreglos de las melodías para diversos instrumentos. Papageno se convirtió en un ícono cultural instantáneo.
Dos óperas, dos visiones, un genio
Comparación musical y dramática
Las dos óperas finales de Mozart representan dos aproximaciones completamente diferentes al teatro musical:
La clemencia de Tito:
- Ópera seria en italiano
- Audiencia aristocrática
- Tema: ideales políticos y morales
- Estilo: clásico, contenido, noble
- Finalidad: celebrar una coronación imperial
- Innovación: humanizar un género convencional
La Flauta Mágica:
- Singspiel alemán
- Audiencia popular
- Tema: iniciación espiritual y fraternidad universal
- Estilo: ecléctico, desde lo sublime hasta lo cómico
- Finalidad: entretener y enseñar
- Innovación: crear una gran ópera alemana
Similitudes sorprendentes:
A pesar de sus diferencias, ambas óperas comparten ciertos elementos:
- Ideales ilustrados: Ambas celebran valores de la Ilustración: la razón, la magnanimidad, el perdón, la perfectibilidad humana.
- Claridad formal: Ambas mantienen estructuras claras y equilibradas, incluso cuando experimentan con el género.
- Caracterización psicológica: En ambas, los personajes tienen profundidad emocional que va más allá de los arquetipos.
- Maestría técnica: Ambas demuestran el absoluto dominio mozartiano de todos los recursos del lenguaje musical.
- Humanidad: A pesar de tratar con emperadores y sacerdotes iniciados, ambas óperas nunca pierden de vista la experiencia emocional humana fundamental.
El legado operístico de Mozart
Con estas dos óperas, Mozart completó su testamento operístico. Había demostrado que podía:
- Renovar la ópera seria sin destruir sus fundamentos (La clemencia de Tito)
- Crear una gran ópera alemana que pudiera rivalizar con la italiana (La Flauta Mágica)
- Hablar tanto a aristócratas como al pueblo
- Combinar entretenimiento con profundidad filosófica
- Integrar todos los estilos musicales en un lenguaje coherente
Influencia en el futuro:
- Beethoven admiró profundamente La Flauta Mágica e intentó crear algo similar (aunque más sombrío) con Fidelio
- Wagner vio en La Flauta Mágica el modelo de la “obra de arte total” (Gesamtkunstwerk) que él desarrollaría
- El Romanticismo adoptó los elementos fantásticos y el simbolismo de La flauta
- Compositores posteriores de ópera seria (Rossini, Bellini) estudiaron cómo Mozart había humanizado el género en La clemencia de Tito
Para escuchar y profundizar
Partituras
En IMSLP puedes consultar y descargar las partituras completas:
YouTube
En YouTube encontrarás excelentes grabaciones y producciones:
La clemencia de Tito, interpretaciones de referencia:
- La producción de la Ópera de Zúrich con Nikolaus Harnoncourt (versión históricamente informada)
- La grabación con Colin Davis y la Royal Opera House
- La producción del Festival de Salzburgo con diferentes directores
La flauta mágica, interpretaciones de referencia:
- La legendaria producción de Ingmar Bergman (película)
- Las versiones de Karl Böhm o Colin Davis (grabaciones clásicas)
- La producción de René Jacobs (enfoque históricamente informado)
- Para una aproximación más teatral y moderna, busca la producción de Simon McBurney
Enlaces de interés
- Theater auf der Wieden: Información sobre el teatro donde se estrenó La flauta mágica
- Ópera Nacional de Praga: El teatro donde se estrenó La clemencia de Tito (ahora Teatro de los Estados)
- Fundación Internacional Mozarteum: Centro de estudios mozartianos en Salzburgo
Reflexión final: el maestro que dominaba todos los registros
Un mes prodigioso
Septiembre de 1791 fue un mes prodigioso. En apenas dos semanas, Mozart estrenó dos óperas monumentales de estilos completamente opuestos. Mientras otros compositores se especializaban en un género y un estilo, Mozart dominaba todos.
Lo más asombroso de estas dos óperas no es solo su calidad individual, sino el hecho de que fueron compuestas simultáneamente. Mientras trabajaba en los solemnes coros de Sarastro, Mozart también componía las arias bufas de Papageno. Mientras creaba el aria virtuosa de Vitellia, también escribía el aria melancólica de Pamina.
El genio habita todos los mundos a la vez
Esta capacidad de habitar mundos musicales tan distintos simultáneamente revela algo fundamental sobre la naturaleza del genio mozartiano: para Mozart, no había jerarquías estrictas entre géneros y estilos. La música seria y la popular, lo complejo y lo simple, lo aristocrático y lo democrático, todo podía ser igualmente valioso si estaba al servicio de la expresión verdadera.
La clemencia de Tito demuestra que Mozart podía tomar un género considerado muerto y revivirlo mediante la profundidad psicológica y la maestría técnica. La flauta mágica prueba que podía crear entretenimiento popular que fuera también filosofía profunda y música sublime.
Juntas, estas dos óperas representan la síntesis perfecta de todo lo que Mozart había aprendido en su carrera. En ellas están presentes todas las influencias que absorbió: la ópera italiana, el Singspiel alemán, la música sacra, la música popular, el contrapunto barroco, la elegancia galante, el drama romántico naciente.
La explosión del éxito llegó más tarde
Mozart murió apenas dos meses y medio después del estreno de La flauta mágica. No vivió para ver cómo su última ópera se convertía en una de las obras teatrales más representadas de todos los tiempos, ni cómo La clemencia de Tito, inicialmente recibida con frialdad, era gradualmente reconocida como una obra maestra del género.
Pero en esos últimos meses de vida, debió sentir la satisfacción de haber logrado lo que siempre quiso: demostrar que un compositor alemán podía crear óperas tan buenas como las italianas, que la música podía ser simultáneamente profunda y accesible, que el arte podía servir tanto a emperadores como al pueblo.
Un testamento, un hito en la Historia de la Ópera
Las dos óperas de 1791 son el testamento de un genio que, incluso enfrentando su propio final, seguía creando con la misma energía, pasión y maestría de siempre. Son la prueba de que, para Mozart, la música no era solo su profesión sino su forma de existir en el mundo, su manera de dar sentido a la vida y de vencer, aunque fuera temporalmente (o para siempre, ¿por qué no?), a la muerte.
>>> ¿Has visto alguna de estas óperas en el teatro? ¿Cuál te conmueve más: la nobleza de Tito o la magia de La flauta? ¿Crees que Mozart habría compuesto más óperas si hubiera vivido más tiempo? Comparte tus reflexiones en los comentarios.
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